jueves, 15 de noviembre de 2012

¿Enamorada de un hombre separado?


Los estudios sociológicos lo dicen: ellos, los hombres que se separan, buscan novia con más rapidez que sus ex mujeres. No todos son iguales: muchos han ganado en experiencia y vale la pena darles una segunda oportunidad. Pero hay que andarse con cuidado cuando las heridas están aún demasiado abiertas para lanzarse de cabeza hacia una nueva relación sentimental.
En primer lugar, es necesario percatarse de que el divorcio emocional está realmente superado. Puede que hayas conocido a tu pareja cuando la separación legal estaba resuelta o, incluso, con el divorcio ya concedido, y, sin embargo, que ese hombre no haya sido capaz de dejar atrás ese capítulo de su vida y enterrar el pasado. Un pasado imborrable, desde luego, como el de todos, pero no por ello ha de estar incordiando constantemente cuando intenta construir una nueva vida contigo. Ese es un indicio de que la ruptura aún no está asumida.
¿Cuánto tiempo es necesario para dar por superado ese divorcio emocional? Lo siento. Es imposible generalizar. Algunos tardan cinco años, otros han comenzado ya a salir de la etapa de duelo (muchas personas separadas pasan por una fase de dolor semejante al que se siente ante la pérdida de un ser querido) mientras ponían en marcha los trámites de la separación, y hay otros que jamás consiguen remontar el vuelo. Lo importante es que te des cuenta de que él es un individuo adulto, que tiene que aprender a salvar esos escollos sin ayuda de ninguna “mamá”, si tu deseo es que vuestra relación sea definitivamente madura.
¿Cómo saber si ya está preparado? En primer lugar tiene que reconocer que no toda la culpa fue de su ex, y tampoco suya. Es decir, que admita su parte de responsabilidad en lo sucedido sin odios ni rencores, pero sin caer tampoco en un sentimiento de culpabilidad que le impediría romper el vínculo que le une a ese pasado.

El papel de salvadora

Hay hombres que se entregan a esta nueva relación como si comenzaran un tratamiento terapéutico. ¿Y quién será la encargada de administrarlo? Es muy posible que esperen que sean sus nuevas novias.
Nuestra tradición socio-cultural puede jugarnos una mala pasada y colocarnos pronto a desempeñar el papel de mamá, psicoterapeuta o salvadora (llámalo como quieras) del separado. Es uno de los mayores errores que podríamos cometer. Si él no tiene la madurez necesaria para superar la etapa de duelo por sí mismo, su nueva pareja, empeñada en salvarle, tiene todos los números para acabar siendo la víctima. Explicándolo de otro modo: si él tiene que operarse de apendicitis, tú puedes acercarle las pastillas y el vaso de agua, colocarle bien la almohada, ayudarle a comer, pero no puedes operarte por él. Lo mismo sucede en otros aspectos de nuestra vida. La elaboración del duelo la tiene que hacer él.


Historias de transición

Pero son muchas las mujeres que se implican en exceso en conflictos que sólo su pareja puede resolver, y, cuando eso sucede, la anterior historia sentimental de ese hombre ocupa demasiado espacio. Tanto, que no deja lugar para consolidar la nueva relación, para comprometerse, para luchar por salvar los escollos con los que los nuevos novios tropiezan. ¿Cómo va a emplear en ello sus energías un hombre que aún se ha de esforzar por cerrar sus heridas?
Si la pretensión de la pareja del divorciado es curar esas heridas, puede que él caiga, de forma inconsciente, en utilizar esta nueva relación para limpiar su pasado y comenzar de nuevo a reconstruir su vida sentimental con otra persona que no seas tú. Es lo que se conoce por una historia de transición. ¿Vale la pena?

El síndrome de Rebeca

En otras ocasiones, él tiene su ruptura perfectamente asumida, pero son muchas las inseguridades de la nueva pareja: “¿Y si continúa colgado de su ex?”, “puede que yo no esté a la altura de ella”, “tal vez no puede evitarlo y hace comparaciones”...
En honor a la película de Hitchcock, muchos psicólogos engloban este tipo de miedos bajo el nombre de síndrome de Rebeca. Los fantasmas que perturbaban a la protagonista del filme se disipaban cuando el marido le confesaba que jamás había amado a la difunta señora de Winter (la susodicha Rebeca a quien todos admiraban). Y esa es la clave: una comunicación sincera entre vosotros. Además, tienes que cuidar tu autoestima, que, cuando es demasiado baja, alimenta la desconfianza en la propia valía y en el amor del otro, generando dudas infundadas.
En realidad, no son más que eso, fantasmas.

La dejó por ti

Si vuestra relación comenzó antes de la ruptura, mucho cuidado con los sentimientos de culpabilidad que pueden invadir a él, a ti o ambos. La culpa es un terrible aliado del pasado. Sólo sirve para angustiarnos y no permitirnos disfrutar con tranquilidad del momento presente al recordar aquello que hicimos mal o creemos que estuvo mal. Nuestra sociedad, de tradición judeo-cristiana, define lo que es correcto o incorrecto. En nuestro entorno, la persona abandonada por otra es la víctima y quien la deja su verdugo.
Es necesario descubrir si os estáis dejando llevar por valores morales con los ni siquiera comulgáis, hasta el punto de que éstos os atacan en forma de remordimientos. La nueva pareja no debe dejarse manipular por el inútil complejo de culpa.

Su ex

Las hay para todos los gustos: encantadoras, amistosas, posesivas, cordiales, distantes... y algunas tan agresivas como para cruzar el Atlántico y buscar trabajo en Brasil.
Las más rencorosas suelen ser las que fueron abandonadas. Aunque algunas consiguen superarlo con equilibrio y rehacer su vida echando tierra al asunto. Pero si te ha tocado una ex hostil y con ganas de hacerle pagar por el dolor que su abandono le ha causado, tendrás que armarte de paciencia. Muchas veces se calman tras una primera etapa de rabia e ira. Y si no ha sido así, utilizará las armas que tenga más a mano para continuar torturando, que en la mayoría de los casos son los vínculos materiales (hipotecas, pensiones alimenticias, bienes que todavía tengan en común...) y los hijos, que a menudo entran en vuestro feliz hogar con instrucciones maternas para convertirlo en un infierno.
Ante todo, no la paguéis con vuestra relación. Es muy importante que os mantengáis muy unidos en estos casos y que él no tenga miedo de reclamar lo que es suyo. No va a perder a sus vástagos por ello. Con el tiempo, la mayoría de los niños valoran que no se les impliquen en conflictos que, en realidad, no les pertenecen.
De todos modos, para no erosionar más las relaciones entre ellos, es conveniente que te inmiscuyas lo menos posible en asuntos legales que hayan quedado por resolver. De lo contrario, su ex podría imaginar que eres tú quien está asesorando a tu pareja y su furia alargaría el calvario por el que ya estáis pasando.
En cuanto a tus sentimientos, es lógico que sus intentos de dañar vuestro bienestar genere en ti una mezcla de emociones capaz de arrastrarte a la ira, pero ésta puede inmovilizarte, crearte mucha ansiedad y volcarse, incluso, en vuestra relación amorosa. No seas rígida contigo misma. Reconoce que tienes esos sentimientos negativos y exprésalos con personas queridas que te ofrezcan apoyo y comprensión.
Y, sobre todo, ten siempre presente todo aquello que es motivo de satisfacción, como el amor que compartes con tu pareja.


Puedes leer más en el libro ÉL ESTÁ DIVORCIADO
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jueves, 8 de noviembre de 2012

Él está divorciado. (Y llegó a mí con su ex, sus criaturas y otros zombis)


Publico ÉL ESTÁ DIVORCIADO en versión electrónica. A principios de verano me puse a buscar en la red y encontré este comentario de una lectora (a quien se lo prestaron porque ya no estaba en el mercado); ¡cómo no iba a animarme a lanzarlo de nuevo!:

«La idea principal de “Él está divorciado” es la que os contaba al principio: que es evidente que un hombre divorciado (y también una mujer, pero no en la misma proporción) arrastra unos traumas muy definidos, que muchos se precipitan al establecer una segunda relación y que muchas segundas parejas se rompen porque los problemas de los divorciados y la manera de afrontarlos de las segundas esposas no constituyen precisamente la situación ideal para afrontar una relación. Y para mostrar esos problemas estructurales la autora recurre a ejemplos concretos, teóricamente sacados de la vida real.

»Lo que realmente me ha gustado de este libro es que no pretende dar soluciones fáciles, como sí hacen muchos libros de autoayuda. Al contrario, la autora avisa claramente de que no hay una solución fácil y va poniendo ejemplos de cómo ella, en casos similares, se equivocó una y otra vez, y eso es bastante alentador porque, al reconocerte a ti misma en sus palabras te das cuenta de que, en el fondo, no lo estás haciendo tan mal. Y ya sé que eso parece que es recurrir a aquello de "mal de muchos, consuelo de tontos", pero no es más que constatar que la situación que tú ves complicada realmente lo es, no te lo estás imaginando. Yo tengo sólo 29 años, cuando conocí a mi marido tenía 24 recién cumplidos y en mi entorno habitual, entre mis amigos y mis compañeros de trabajo de mi misma edad, muy pocos estaban emparejados de manera estable y aún menos eran padres, así que encontrar a alguien que hubiera pasado de la noche a la mañana de vivir con sus padres a vivir con una pareja recién divorciada y a convivir, ni que fuera a tiempo parcial, con hijos de otra relación era casi imposible, y este libro me hubiera podido ayudar si yo no hubiera sido tan estrecha de miras como para desecharlo de buenas a primeras.

»No es que se trate de un libro de lectura necesaria, pero es un libro ameno, sencillo y fácil de leer, que no sólo consigue resultar informativo sino que además hace que te identifiques con las situaciones que cuenta (no con todas pero sí con muchas) y que te veas de pronto sonriendo ante algo que también te ha pasado a ti. Incluso para personas que no viven este tipo de situación puede resultar interesante, ya que mucha gente conoce a alguien que vive con un divorciado y nunca está de más saber a qué atenerse o, simplemente, hay quien es curioso por naturaleza y le gusta conocer otras situaciones.»


Este es el enlace directo a la tienda Amazon:

http://www.amazon.es/dp/B00A3DH64C

lunes, 22 de octubre de 2012


Mis últimos libros:

SEX CONFIDENTIAL. Los secretos de la felicidad sexual (Oceano Ambar)

SEGUNDAS ESPOSAS. Guía para las que se enamoran de un hombre separado (Oceano Ambar)

SEDÚCEME OTRA VEZ. Claves para renovar la pasión en la pareja (Zenith)

INTELIGENCIA SEXUAL (Plataforma)


Y...

El libro al que corresponde esta cubierta: CHICAS MALAS. CUANDO LAS INFIELES SON ELLAS, que puedes encontrar en versión electrónica en el portal de Amazon a 1,94 euros. Aquí tienes el enlace:

http://www.amazon.es/Chicas-malas-Cuando-infieles-ebook/dp/B009TSXF7O/

sábado, 3 de septiembre de 2011

Ya está vestidito de gala para salir a la calle.... Próximamente:


miércoles, 20 de octubre de 2010

Un libro para las “Segundas Esposas”


Hay un amplísimo colectivo de hombres y mujeres que en lugar de aprender de sus propios fracasos, de los tropezones y errores que cometen, se empeñan en el vicio estéril de proyectar la culpa en los demás.

Si tú tienes la fortuna de encontrarte con un hombre apartado de estos elementos, con alguien que, como dijo Woody Allen en cierta ocasión, tiene la habilidad de seguir intentándolo después de cada fracaso sentimental, éste libro ha sido escrito para ti.

Sé que una relación que tiene un divorcio como punto de partida ha de enfrentarse a problemas específicos, a unas criaturas que fantasean con que sus padres vuelvan a estar juntos, a una ex que se deja arrastrar por la rabia, a los miedos, a las inseguridades, al síndrome de Rebeca y los fantasmas del pasado, a los conflictos económicos... Pero también sé que un hombre que haya asumido su parte de responsabilidad en la ruptura, sin que le ahogue el sentimiento de culpabilidad, y que se esfuerce por tomar nota de la experiencia en un nuevo intento, puede ser la mejor elección en el dificilísimo panorama sentimental con el que topamos en estos tiempos.

Segundas esposas es una guía para mujeres enamoradas que desean ser la pareja, compañera y amante de ese hombre divorciado, pero nunca su salvadora.

La obra ha sido publicada por la editorial Oceano Ambar.


viernes, 3 de septiembre de 2010

Encárgala en tu librería habitual

"La culpa de que esté escribiendo estas páginas la tiene la ex de mi novio. Bueno, ella y mi terapeuta, quien sugirió que le contara mi vida al papel, ya que era incapaz de explicársela en la consulta. Y es que, a pesar de que mientras escribo se me caen lágrimas del tamaño de unas albóndigas, soy de las que piensan que eso de deprimirse es una indecencia para los que vivimos en un país que se permite el lujo de tener psicólogos.
Además, yo siempre he sido una persona fuerte ante mis problemas y demasiado blanda con los demás, la muleta en la que otros se apoyan. La que escucha y no necesita desahogos. Para colmo, encarno a ese tipo de mujer que otras desearían ser: la que vive de la profesión que ha elegido y comparte hipoteca con su pareja. Por eso, cuando el médico dijo “depresión”, creí que hablaba de otra, y ahora, un par de meses después de mi hundimiento, sigo sin entender cómo he caído en una crisis emocional de estas dimensiones". (Puedes leer la continuación del primer capítulo en el post de 2008).

Dos años después de su publicación, aún puedes encargar Como la seda en tu librería habitual.

martes, 23 de marzo de 2010

Busco segundas mujeres

Continúo desentrañando los entresijos de las relaciones que se forman a partir de un divorcio, casos como el que vive Gloria, la protagonista de la novela Como la seda.
Me gustaría que te pusieras en contacto conmigo (para eso tienes la dirección de correo electrónico que figura en el margen derecho de este blog) si te sientes mínimamente identificada con la mujer del siguiente fragmento de una de mis primeras obras:

"Ha pasado la tarde depilándose, exfoliándose, hidratándose y peleándose con los radicales libres. Mientras mantiene una dura batalla con el cepillo y el secador y se prueba todos los trapos que guarda en el armario, en la cocina se echa a perder el plato que preparaba por primera vez con la receta que le ha pasado una amiga. Ante la catástrofe, decide gastarse un dineral en la única empresa de cattering decente que puede atender su pedido con rapidez a esas horas del sábado. Y ¿para qué? Pues para que él llegue con aspecto tristón, cuando no completamente irritado, maldiciendo a su ex por la última puñalada que le ha asestado. Mientras cenan él habla, habla y habla del infierno que fue su vida conyugal durante cinco años y ella se pregunta: “¿No se ha dado cuenta de que me he teñido de rubia platino?”

Llega el postre. Ella, en un último intento de acaparar su atención, se desabrocha otro botón de la camisa hasta que asoma el verde, a lo Irma la dulce, de su recién adquirido conjunto de lencería. En su mente se dibuja una escena en la que él, tras despejar con violencia la mesa, imita a Jack Nicolson en El cartero siempre llama dos veces. Es inútil, le toca el turno a la ex suegra: “¡Ahora va diciendo por ahí que su hija se separó de mí porque yo le pegaba! ¿Puedes creerlo?”

En fin, seguramente aquel sábado hubiera sido más placentero si hubiera encargado una pizza y se hubiera comido al pizzero. ¡Y, desde luego, más económico!"